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La salud mental pide espacio: los psicólogos de Salta, con agendas saturadas

La demanda creció después de la pandemia y, según la presidenta del Colegio de Psicólogos, las dificultades económicas profundizan el malestar. El IPS concentra alrededor del 90% de los pacientes atendidos por profesionales vinculados al Colegio.

Por Redacción de Te Lo Digo Así

Imagen ilustrativa

Las consultas de salud mental crecieron en Salta y muchos psicólogos ya trabajan con las agendas saturadas. Gisela Pedersen, presidenta del Colegio de Psicólogos de Salta, vinculó el aumento con las consecuencias de la pandemia y las dificultades económicas.

“Nadie va a una consulta con un psicólogo si no lo necesita”, afirmó Pedersen. La profesional pidió no leer el incremento como un simple crecimiento de la actividad: detrás de cada consulta hay una necesidad de atención.

La demanda se hizo más visible después de la pandemia, cuando comenzaron a manifestarse problemas relacionados con el aislamiento, las pérdidas familiares y las dificultades para afrontar situaciones cotidianas. Pedersen también señaló que la crisis económica profundiza los problemas de salud mental.

A la vez, destacó que más personas reconocen la importancia de pedir ayuda y que la sociedad empezó a dejar atrás prejuicios sobre la atención psicológica. Pero el aumento de consultas también exige mayor responsabilidad de los profesionales, sobre todo ante situaciones de crisis profunda.

Pedersen estimó que el Instituto Provincial de Salud de Salta (IPS) concentra alrededor del 90% de los pacientes atendidos por profesionales vinculados al Colegio. Pese a los problemas de pago, los psicólogos decidieron mantener las prestaciones.

“Esta vez no hemos cortado el servicio, entendiendo que justamente esta grave crisis de salud mental no podemos desatender a nuestros pacientes”, sostuvo. También planteó que el IPS debe garantizar los recursos para cubrir las prestaciones de sus afiliados.

Con otras obras sociales y empresas de medicina prepaga, el Colegio mantiene negociaciones y, en algunos convenios, logró establecer una regularidad de pago de entre 45 y 60 días. Pedersen consideró necesario que el sistema de salud acompañe el crecimiento de la demanda y permita sostener los tratamientos sin perjudicar a pacientes ni profesionales.

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